Los niños vienen en tamaños, pesos y colores surtidos, se les encuentran donde quiera: encima, debajo, trepando, colgando, corriendo, saltando. Las mamás los adoran, las hermanas y hermanos los toleran, los adultos los desconocen y el cielo los protege.
Los niños son la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza del futuro con la mano en el bolsillo.
Los niños tienen el apetito de un caballo, la digestión de un tragaespada, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador, la imaginación de Julio Verne, la timidez de una violeta, la audacia de una trampa de acero, el entusiasmo de un triquitraque, la rapidez del rayo, y cuando hacen algo, tienen cinco pulgares en cada mano.
2 comentarios:
Los niños vienen en tamaños, pesos y colores surtidos, se les encuentran donde quiera: encima, debajo, trepando, colgando, corriendo, saltando. Las mamás los adoran, las hermanas y hermanos los toleran, los adultos los desconocen y el cielo los protege.
Los niños son la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza del futuro con la mano en el bolsillo.
Los niños tienen el apetito de un caballo, la digestión de un tragaespada, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador, la imaginación de Julio Verne, la timidez de una violeta, la audacia de una trampa de acero, el entusiasmo de un triquitraque, la rapidez del rayo, y cuando hacen algo, tienen cinco pulgares en cada mano.
VERSO A LOS NIÑOS
Esta deshojando el niño
sus sueños de porcelana
con candaditos de seda
cerrándole las pestañas
guerreros y dinosaurios
juguetean en su almohada
y un ángel de luz vigila
con una espada de plata
un oso gris de peluche
al niño dormido abraza
y lo acompaña en su viaje
hasta encontrar la mañana.
Autor: Jano Antrix
Copyright © 2006
Publicar un comentario